Libro o música: ¿qué fue primero?

Cuando vemos una película, para muchos de nosotros, la música es un elemento esencial, tanto que, cuando oímos una canción en concreto siempre decimos aquello de “esta canción es de la película tal” …

Y cuando vemos una película sin música nos quedamos como si le faltara algo, como si se creara un vacío que, normalmente, es ocupado inconscientemente por una melodía y que nos hace vivir una escena con mayor intensidad.

Es igual el tipo de escena, de acción, romántica o de intriga: se trata de encontrar las notas adecuadas, no cualquiera al azar, no, sino una que encuadre la situación como lo haría una cámara de vídeo o de fotografía.

Pues con un libro, ¿por qué no podemos sentir lo mismo?

Imaginemos que, en un momento determinado de un capítulo, aparece el nombre y el autor de una canción. Supongamos que, además, se incluye la letra de la canción. ¿De qué se trata entonces? De leer la letra de la canción mientras la reproducimos en nuestro móvil o en nuestro equipo de alta fidelidad.

En las novelas de Ignasi Jiménez descubriréis qué importantes son las canciones. Cuando hayáis acabado alguna de sus novelas, reproducid las canciones que allí aparecen y comprobad si rememoráis las escenas de esa historia.

Hay grupos que nos han enviado letras de sus canciones porque no se encontraban en ningún sitio en internet y la única cosa que piden a cambio es conocer en qué contexto va a aparecer su canción.

Otros grupos o cantantes nos han sugerido incluir alguna de sus canciones en las novelas, cosa que estudiaremos y, si encajan, incluiremos gustosamente.

El Lenguaje Secreto de la Música, la trilogía del detective Marc Sierra, os hará descubrir una auténtica banda sonora para cada una de las novelas. De momento la primera, ¿Quién Rezará por mí Cuando Muera? ya está siendo leída por los beta-testers (lectores que evalúan, critican, sugieren y, por qué no, hacen enfadar a Ignasi pero que, en definitiva, mejoran dichas novelas). Y la segunda, Vida Interior, a punto de ser acabada, ya incluye diecisiete canciones. Recordad, cuando saquéis el libro a pasear, acordaos de un reproductor de música también. ¡Que no pare la música!

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